¿QUÉ TAN FAMILIARIZADO ESTÁ USTED CON LA OTITIS EXTERNA?

La otitis externa (OE) es una inflamación de la piel que recubre el canal auditivo externo, el pabellón auricular o ambos.

Es una enfermedad común causada en la mayor parte de las ocasiones por una infección bacteriana aguda y se puede encontrar en personas de todos los grupos de edad.

Aun cuando rara vez causa problemas prolongados o complicaciones graves, la OE provoca dolor agudo y morbilidad significativa.

Con un diagnóstico rápido y el tratamiento adecuado los pacientes se curan generalmente sin complicaciones; sin embargo, las personas diabéticas, inmunocomprometidas o no tratadas pueden desarrollar otitis externa necrosante (maligna), que representa una infección potencialmente mortal.

¡Pruebe su conocimiento acerca de este trastorno con nuestro cuestionario rápido!


1. ¿Cuál de las siguientes es la forma más común de OE?

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La OE aguda difusa es la forma más común de otitis externa y por lo general se observa en nadadores, por lo que también suele llamársele otitis del nadador; se caracteriza por tener un inicio rápido (habitualmente dentro de las primeras 48 horas) y síntomas de inflamación del conducto auditivo externo (p. ej., otalgia, prurito o sensación de plenitud, con o sin pérdida auditiva o dolor en la mandíbula), así como sensibilidad del trago, edema o eritema difuso del oído, con otorrea o sin ésta, linfadenitis regional, eritema de la membrana timpánica o celulitis del pabellón auricular.


2. ¿Cuál de las siguientes se considera la bacteria causal más frecuente asociada a la OE?

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La OE se produce habitualmente por un agente patógeno bacteriano; otras etiologías incluyen otitis externa fúngica (otomicosis) y otitis externa eccematoide (psoriásica).

Algunos estudios muestran que 91% de los casos de OE son producidos por bacterias. Otras investigaciones informan que hasta 40 % de los casos no tienen microorganismos identificables primarios como agentes causales.

Las bacterias causales más comunes de OE que se han identificado son Pseudomona spp (38 % de todos los casos), seguidas de Staphylococcus spp y organismos anaerobios y gram negativos.


3. ¿Cuál de los siguientes síntomas asociados con OE se considera menos común?

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Los pacientes se pueden presentar con la siguiente sintomatología:

  • Otalgia, que varía de leve a severa; generalmente progresa en el curso de 1 a 2 días.
  • Pérdida de la audición.
  • Sensación de plenitud o presión en los oídos.
  • Tinnitus
  • Fiebre (ocasionalmente).
  • Comezón (especialmente en la OE fúngica o en la OE crónica).
  • Dolor profundo intenso: si un paciente que está inmunocomprometido o diabético lo experimenta, esté atento a la posibilidad de OE necrosante.
  • Secreción: inicialmente, puede ser clara e inodora, pero rápidamente se vuelve purulenta y de mal olor.
  • Síntomas bilaterales (raros).
  • Con frecuencia, un historial de exposición o actividades en el agua (por ejemplo, natación y surf acuático).
  • Usualmente un historial de traumatismo en el oído externo (p. ej., limpieza forzada del oído, uso de hisopos de algodón o agua en el canal auditivo).

Complicaciones de la otitis externa

Las complicaciones de la OE son raras y pueden incluir:

  • OE necrosante (la complicación más significativa).
  • Mastoiditis.
  • Condritis de la aurícula (a partir de la diseminación de la OE aguda hasta el pabellón auricular, especialmente en pacientes con orejas recién perforadas para la colocación de piercings).
  • Erosión ósea de la base del cráneo (osteomielitis de la base del cráneo).
  • Infección del sistema nervioso central.
  • Celulitis y linfadenitis.

4. ¿Cuál de las siguientes afirmaciones es correcta respecto del diagnóstico de la OE?

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La mayoría de los pacientes con otitis externa son tratados empíricamente, ya que la historia clínica y el examen físico brindan por lo general información suficiente para que el médico pueda realizar el diagnóstico de esta patología. Por tanto, en términos generales los estudios de laboratorio no son necesarios; sin embargo, la tinción de Gram y el cultivo de cualquier secreción del canal auditivo pueden ser útiles si el paciente está inmunocomprometido, si las medidas de tratamiento habituales son ineficaces o si se sospecha una causa micótica. No obstante, hasta 40 % de todos los casos de OE no revelan un agente patógeno dominante. Los adultos con OE pueden beneficiarse de una prueba de glucosa en sangre o de un estudio mediante una tira reactiva en orina para evaluar una posible diabetes oculta.

En la mayor parte de los casos de OE no se requieren estudios de imagenología. Sin embargo, la investigación radiológica puede ser útil si se sospecha de una infección invasiva como la OE necrosante (maligna) o si se considera el diagnóstico de mastoiditis. Se prefiere una tomografía computarizada de alta resolución, pues describe mejor la erosión ósea. También se ha utilizado la gammagrafía ósea con radionucleótidos y la gammagrafía con galio para establecer el diagnóstico. La imagen por resonancia magnética (IRM), aun cuando no se usa con tanta frecuencia, se puede considerar secundariamente o si la extensión del tejido blando es la preocupación predominante.

Un otoscopio consiste en una cabeza y un mango y se usa para examinar el conducto auditivo externo (CAE), la membrana timpánica y el oído medio. Para una visualización óptima de la membrana timpánica en un adulto, se recomienda retraer hacia atrás y arriba la aurícula para rectificar el CEA. Para una visualización óptima en un niño, tire de la aurícula hacia atrás.


5. ¿Cuál de las siguientes opciones es precisa respecto del tratamiento de la OE?

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La mayoría de los pacientes con otitis externa no requieren medicamentos orales. Los antibióticos de administración oral se reservan generalmente para situaciones en las que existe fiebre, inmunosupresión, diabetes, adenopatía o una infección que se extiende fuera del canal auditivo.

Los antibióticos orales se deben administrar a pacientes con celulitis de la piel de la cara o el cuello, o bien, a personas en las que el edema grave del canal auditivo limite la penetración de agentes tópicos.

La mayoría de los expertos prefieren las fluoroquinolonas tópicas debido a su espectro antimicrobiano, sus efectos antiinflamatorios y el menor riesgo de reacciones alérgicas. Otros productos menos costosos que son alternativas razonables incluyen ácido acético al 2 % con hidrocortisona al 1 % y neomicina/polimixina B/hidrocortisona de administración ótica.

Las fluoroquinolonas no se asocian con ototoxicidad, y el ofloxacino es segura en casos de una membrana timpánica perforada. No se ha demostrado que la combinación de antibióticos orales con soluciones antibióticas de aplicación ótica mejore las tasas de éxito del tratamiento.


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Adaptado de: https://reference.medscape.com/viewarticle/863235